Resumen de la Jornada: De Cuesta Maneli a la Playa del Pico del Loro Distancia aproximada: Unos 10-12 kilómetros (Ruta circular/semicircular) Participantes: 7 senderistas (¡y un recuerdo muy especial para nuestra querida Lola, a la que echamos muchísimo de menos en la arena! ??) Entorno: Monumento Natural Acantilado del Asperillos (entre Mazagón y Matalascañas) ?? Crónica de la Ruta Una jornada de senderismo espectacular donde el calor del camino se compensó con creces con la magia del Atlántico. Los 7 senderistas del grupo nos citamos en el aparcamiento de Cuesta Maneli para realizar una ruta fantástica que combinó el paisaje interior de dunas con la inmensidad de las playas vírgenes de Huelva. ??? El Tramo de Ida: Rumbo al Pico del Loro Comenzamos la marcha por un sendero interior que, aunque con poca sombra, nos permitió adentrarnos en el ecosistema dunar. Tras unos 4 kilómetros de caminata, nos desviamos a la izquierda para tomar un camino más ancho (apto para vehículos) que nos condujo directamente hasta la Playa del Pico del Loro. Justo antes de tocar arena, pudimos divisar a nuestra derecha las bonitas instalaciones y bungalows del Camping Doñana. ??? La Vuelta por la Playa: Paraíso de Asperillos y Chapuzones Una vez en la orilla, tras pararnos a admirar la belleza salvaje del entorno, no pudimos resistirnos: ¡llegó el primer baño de la jornada! Las aguas del Atlántico estaban en una temperatura ideal, nada frías, así que nos tomamos nuestro tiempo para disfrutar de un buen rato en el agua. Reanudamos la marcha caminando por la orilla, escoltados por un paisaje de película: a un lado la inmensidad azul del océano y al otro las imponentes paredes doradas del Acantilado de los Asperillos. El paseo fue tan agradable que, un rato después, el cuerpo nos pidió un segundo chapuzón. ?? El Broche Final: Cuesta Maneli Siguiendo la línea de costa llegamos a la conocida Playa de Cuesta Maneli, el lugar perfecto para darnos el último baño de despedida y refrescarnos bien antes de la subida. Desde allí, iniciamos el último tramo del trayecto ascendiendo por su emblemática pasarela de madera, la cual nos guió cómodamente entre pinos y dunas de regreso al punto de partida. Balance final: Una ruta tranquila, de ritmo relajado y marcada por el agua, las risas y un paisaje costero insuperable. Completamos el día con las pilas cargadas, la piel salada y pensando ya en la próxima (¡ojalá que con Lola de vuelta en los senderos permitidos!).
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